La discriminación positiva en contra de la igualdad de condiciones

El día 8 de marzo fue el Día internacional de la mujer, y con motivo de ello se realizaron numerosas actividades con el objetivo de homenajear el papel de la mujer en nuestra sociedad. En el marco de esta celebración, surgieron interesantes debates y reclamos en aras de la igualdad entre el hombre y la mujer. Cierto es que se han hecho muchas cosas y se han conseguido numerosos logros. Tan verdad como que aún queda mucho camino por recorrer. En relación con el tema de la igualdad, a nivel general, es interesante recuperar el debate sobre la discriminación positiva. Sobre este tema, con la pretensión de generar opinión, se va a centrar el siguiente artículo.

Pese a que muchos se han empeñado en encerrar una idea bajo el concepto de “discriminación positiva”, hay que decir, que ninguna discriminación lo es. Al contrario, se trata de conceptos totalmente excluyentes, ya que al discriminar, se resta cualquier efecto positivo que se quiera pretender. Se trata de un concepto o expresión, que gira en torno a la idea de la exclusión y a la no tolerancia. Ya que al favorecer a un determinado colectivo, se presupone que ese colectivo no está en igualdad de condiciones (eje en el cual se debe centrar el debate) y que por tanto, necesita la ayuda amable y considerada de quien sí lo está, para poder llegar a unos determinados objetivos o cupos. Por eso resulta totalmente despreciable cualquier tipo de discriminación y por eso ninguna resulta positiva.

En un Estado social y democrático de Derecho como lo es el nuestro, es lógico (incluso obligado) que en la agenda de nuestros políticos se incluyan medidas y programas, para luchar a favor de la igualdad. Pero choca frontalmente con el art. 14 de la Constitución española, que esas medidas se realicen tomando como referencia una “discriminación positiva” para intentar compensar ciertas desigualdades históricas y/o actuales. Lo que se debe valorar a la hora de ejercer un determinado puesto, cargo o responsabilidad, es la capacidad de una determinada persona para su realización. El criterio debe ser el de la búsqueda de la persona mejor preparada para el desempeño de una responsabilidad concreta, en beneficio de toda la sociedad. Y elementos como políticas de cupos y otros criterios discriminatorios, no encajan en un Estado social y democrático de Derecho.

El Estado, sobre todo desde su perspectiva social y prestacional, debe ofrecer al ciudadano todas las herramientas posibles para garantizar, en la medida de lo posible, una igualdad de oportunidades. Se trata de un mandato constitucional, tal y como se recoge en el art. 9.2 CE: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”. Un mandato que nuestros políticos deben tener muy presente a la hora de configurar sus agendas, medidas y proyectos.

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2 thoughts on “La discriminación positiva en contra de la igualdad de condiciones

  1. Por supuesto, lo único que logra la discriminacion positiva es anular la posibilidad de que una mujer pueda demostrar que en verdad es merecedora de lo que esta obteniendo.

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