Sobre la discriminación positiva: correlación entre derechos y deberes

El debate que gira en torno a la “discriminación positiva” siempre debe ser tratado con delicadeza y prudencia, si no queremos caer en el error y en la crispación. Tal y como comentábamos en un post anterior, ninguna discriminación es positiva, ya que al discriminar, ningún efecto positivo podemos obtener, a pesar de que algunas medidas políticas pretendan lo contrario.

Desde el punto de vista económico, los recursos se presentan más bien escasos. Pero son más escasos aún en épocas de crisis, donde el concurso ante un determinado puesto de trabajo, oportunidad, plaza escolar, u otro, se presenta como tremendamente difícil y desequilibrado. Y es que, hay un gran volumen de participantes que luchan para distribuirse los pocos recursos que hay en juego. Por lo que, debemos tratar de definir unas reglas de juego, que no giren en torno a la idea de exclusión o de discriminación positiva, que a efectos prácticos viene a ser lo mismo.

La discriminación positiva no debe confundirse con causas sociales

La discriminación positiva no debe ser confundida con las causas sociales, como elemento de puntuación ante la asignación o distribución de los escasos recursos, que tantos ciudadanos se disputan. Por eso son tan detestables las políticas de cupos o paritarias, en el sentido de distribuir cargos u oportunidades, tomando como referencia rasgos o elementos que han sido considerados históricamente, como de exclusión social, o atendiendo a una situación pretendidamente de más desfavorecidos.

Hay que tener cuidado, porque es ahí donde determinadas políticas reaccionarias y de verdadera discriminación (en la debemos incluir también la llamada positiva), pueden encontrar un perfecto caldo de cultivo, para desarrollarse y ganar fuerza. Es muy fácil escuchar en estos días, opiniones en contra de la inmigración por parte de los jóvenes (y no tan jóvenes), que perciben como sus impuestos no son devueltos en formas de prestaciones sociales, al menos en la proporción deseable para ellos. Hay partidos que han aprovechado esta percepción, para abanderarla bajo lemas un tanto discutibles, que por supuesto no procede reproducir aquí (tampoco hace falta porque ya nos podemos imaginar qué tipo de consignas se trata), y arrastrar así un puñado de votos.

También podemos ver como determinados partidos pseudoprogres, se suman a la guerra de proclamas, posicionándose como los más garantes defensores de la libertad, la igualdad de derechos y la no discriminación. Es curioso, porque muchas veces, esa misma discriminación de la que tanto abominan, la han creado ellos (o al menos han contribuido), en su versión de “discriminación positiva”, en lugar de trabajar por la correcta distribución entre derechos y obligaciones.

No a la discriminación positiva, sí a la correlación entre derechos y obligaciones.

Para evitar esa sensación discriminatoria o excluyente, que se desprende de las políticas de cupos o de discriminación positiva, hay que trabajar en la siguiente dirección. Ningún derecho es bueno si no se le correlaciona un deber u obligación. Esta idea se puede ejemplificar muy bien, si la relacionamos con el tema de la inmigración y la crisis. Sobre todo ahora que están teniendo lugar serios recortes en los ámbitos de sanidad y educación, sectores que preocupan y mucho a los ciudadanos en particular, y al Estado social en general.

Al menos debe ser un elemento prioritario a tener en cuenta, a la hora de gestionar o repartir los pocos recursos que hay, para satisfacer la tan alta demanda de prestaciones sociales. Hay que tener en cuenta que ningún estado tiene la obligación de soportar las cargas sociales de otro estado. Al menos desde el punto de vista administrativo, ya que, desde el punto de vista social, hay que recordar que son personas y no números o bultos.

Los poderes públicos y decisores, deben tener en cuenta el elemento de valoración planteado, para evitar así que se produzca una “discriminación positiva” (que sólo lo es conceptualmente hablando), y encontrar los equilibrios entre derechos-prestaciones y deberes-impuestos, para con los ciudadanos.

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2 comentarios en “Sobre la discriminación positiva: correlación entre derechos y deberes

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