Bruce Dickinson, de cantar metal pesado a repararlo

Seguramente a muchos les suene este nombre, Bruce Dickinson. Y es que es el nombre del canante del legendario grupo de metal Iron Maiden. No es que ahora el blog se haya convertido en un blog de música, ni mucho menos de música heavy (aunque por otro lado no estaría mal, porque habrían más buenas noticias). Seguimos siendo un blog jurícido y debate y crítica social. Si no que leyendo un diario por internet esta mañana, nos hemos encontrado con este curiosa noticia, y hemos querido compartirla con todos los lectores.

Bruce Dickinson, que además de cantante es piloto, ha decido crear una empresa de reparación de aviones y formación de pilotos y técnicos de reparación. El cantente tiene pensado alquilará un hangar cerca del aeropuerto de Cardiff (Gales) que la Fuerza Aérea británica usó durante 75 años para reparar sus aviones, y que ha sido recientemente abandonado.

Bruce Dickinson: Los famosos preocupados por la crisis

Sin duda se trata de una buena noticia, ya que es una muestra de cómo algunos famosos están preocupados por la situación actual de crisis. Así mismo lo ha manifestado el cantante, al decir que con este proyecto lo que quiere es crear puestos de trabajo, a la vez que lo combina con una de sus grandes pasiones, los aviones. Dice que los aviones son objetos valiosos y que se deben de cuidar.

Precisamente el otro día hablaba con amigo, y entre otras cosas, salió el tema de los ricos y la crisis. Y de cómo los ricos concentran el foco de muchas envidias, ya que pese a que el dinero no da la felicidad, si que ayuda a vivir de forma más despreocupada. Pero en definitiva, celebrábamos que algunos ricos, como es el caso de Bruce Dickinson, el cantente de Iron Maiden, arriesgaran su dinero para emprender un proyecto, que puede servir para dar de comer a muchas familias, dándoles trabajo.

Desde aquí esperamos que muchos otros se animen y que lleven a cabo sus proyectos, para que, además de poder ver cumplidos sus sueños, ayuden otros a que puedan encontrar un buen trabajo. No sé qué pensáis vosotros, pero a mi esta noticia me ha parecido una buena noticia.

 

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Geir Haarde, ex primer ministro Islandés condenado por la crisis.

Geir Haarde, tiene el dudoso honor, de ser el primer líder político que ha sido juzgado y condenado en un proceso judicial por no haber actuado de una forma diligente ante la terrible crisis económica que estamos sufriendo desde el año 2007. Para ello, Islandia ha tenido el honor, también dudoso, de inaugurar un Tribunal específico para juzgar a los mandatarios políticos por su actuación durante el desempeño de sus funciones. Se trata del “Landsdómur”, una corte especial que se encarga del conocimiento de procesos que afectan a miembros del Gobierno, creada en el año 1905. El Tribunal lo integran  quince personas: cinco jueces del Tribunal Supremo, un presidente de un tribunal de primera instancia, un catedrático de derecho constitucional y ocho ciudadanos designados cada seis años por el Parlamento.

Es la primera vez que el “Landsdómur” lleva a cabo una actuación, aunque la escasa jurisprudencia de este Tribunal, va tener un valor simbólico importantísimo. Sin duda supone un precedente importantísimo que sería deseable que se extendiera al resto de países europeos. No se trata ahora de hacer una caza de brujas ni de buscar a un cabeza de turco para que recaiga sobre él toda la culpa de la llamada crisis. Hacer esto, sería hacer un ejercicio de reduccionismo muy peligroso y, en definitiva, de engaño a la opinión pública. Son muchas las causas que han provocado la crisis actual.

Geir Haarde, y el valor simbólico de su condena

No obstante, Geir Haarde, el ex primer ministro de Islandia condenado por el “Landsdómur”, no va a tener que cumplir pena ninguna, según he podido leer en el Periódico de Cataluña, y ni tan siquiera va a tener que asumir el coste del procedimiento judicial, cuya cuantía asciende a 24 millones de coronas islandesas (unos 143.000 euros), que sufragará las arcas públicas del Estado islandés. Incluso hay que decir, que ha resultado absuelto de tres de los cuatro cargos que se le imputaban. Por eso decíamos anteriormente, que se trata más bien de un gesto o condena simbólica, aunque en cualquier caso, de una importancia notable.

Los políticos asumen la obligación de llevar a cabo la gestión y dirección de un país o de una determinada administración. Lo que significa que, tienen bajo su responsabilidad, la realización de toda una serie de actuaciones y tareas, que recaen en mayor o menor medida, en unos presupuestos que se han confeccionado con el dinero de todos los ciudadanos, les hayan votado o no. Lo importante de todo esto, es que, lo que exige el ciudadano, es que los políticos sean diligentes en el manejo del dinero de todos, y que asuma la responsabilidad de sus actos. En Islandia se ha juzgado a un político por negligencia en su actuación, y en España se están juzgando a políticos por corrupción. Pero de este tema ya hablaremos más adelante.

Más sobre políticas de ajustes, más sobre el déficit social: sanidad y educación.

Hay autores que se refieren a ello como déficit social. Se trata de todo una serie de factores o elementos que hacen fuerte a un país desde el punto de vista social: educación, I+D+I, sanidad, tecnología… Un conjunto de elementos en los que hay que poner el acento si queremos que nuestra economía sea fuerte, y que no se resienta de este modo en las épocas de vacas flacas.

El presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, ha comparecido hoy en una rueda de prensa junto con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en la que ha dicho que los ajustes en educación y sanidad son “imprescindibles”, ya que “hoy no hay dinero para pagar los servicios públicos”.

Todo ello sumado a otra noticia sobre la subida de las tasas universitarias. Muchos dicen que tenemos exceso de titulados, y que nuestra población activa está sobre cualificada para los puestos de trabajo que desempeñan. Más será que falta trabajo cualificado o de calidad, desde donde se posibilite ofrecer cierto valor añadido a lo que se venda o se produzca. Lo más curioso es que muchos jóvenes opinan que realmente las universidades están masificadas y que puede estudiar en ella cualquiera. Sin embargo, los buenos profesionales nunca sobran y hay que dar la oportunidad a que la potencia se desarrolle en acto.

También hemos podido leer estos días acerca de las nuevas medidas de ajuste en el ámbito sanitario, de las que destacan la introducción del copago farmacéutico en función del nivel de rentas del usuario. Todas estas medidas, siempre acompañadas de la muletilla de que en Europa se paga más, y de que en Europa se han adoptado tales medidas desde hace tiempo y han funcionado bien.

Sin embargo, lo que no ha subido en España a diferencia de Europa, es el poder adquisitivo de los ciudadanos. Tan solo hay que comparar el salario mínimo interprofesional español con el francés, siendo éste último el doble respecto al primero. Tal y como se dijo en el anterior post, hace falta un Mercado fuerte y los salarios son la pieza clave para incrementar el consumo y crear así una economía fuerte en nuestro país. Pero parece que es más importante contentar al FMI de Cristina Lagarde ahogando a la clase media española.

Políticas de ajustes y recortes -vs- un mercado interior fuerte.

A largo de estos días, hemos podido observar titulares que reflejan la preocupación del Gobierno español (y de otros países), de reducir el déficit del PIB hasta el 5,3% durante este año, mientras que el FMI alerta de su preocupación o su desconfianza de que, no logren el objetivo fijado.

Bajo estas circunstancias se están llevando a cabo numerosas medidas de ajustes en el gasto (recortes) y de flexibilización laboral (reforma laboral). Pero tal vez los Gobiernos deberían poner el acento en los ingresos, para procurar que estos aumentaran de modo que se pudiera sostener el Estado de bienestar y social, tal y como lo conocemos. Incluso con la perspectiva de mejorarlo progresivamente, para hacerlo más eficaz, más social y más sostenible. Responsabilidad social corporativa, me decía un amigo, refiriéndose al ámbito privado sobre esto último.

Sin embargo, lo que se está consiguiendo con estas medidas, es ahogar más la capacidad de los Estados para generar ingresos. Y es que de lo que se trata es de fortalecer un mercado interior, que es el que nutre y crea riqueza a un país como España, donde el 85% de las empresas son PYMES. Las pequeñas y medianas empresas, son la fuente principal de riqueza de nuestro país, por cuanto son las que generan en su gran mayoría empleo, y por tanto, las que generan el consumo que sirve para engrasar la maquinaria sobre el que se basa nuestro sistema económico.

Por eso choca que los Gobiernos y las autoridades como el FMI, se empeñen en ahogar o limitar la capacidad adquisitiva de los consumidores, y en definitiva en debilitar los mercados internos de los países. Algunas corrientes de pensamiento neoliberal, opinan que para que la economía sea más productiva, los precios de los productos que se producen y que se consumen, han de bajar. Y una forma que tienen las empresas de bajar los costes a la hora de producir, es reducir el salario del trabajador, convirtiéndolo en una mercancía-coste más de la cadena. A nivel microeconómico tal vez si que sea un coste que sirva para aumentar la productividad. Pero a nivel macroeconómico es necesario que existan trabajadores con un buen sueldo y con la capacidad adquisitiva suficiente para sostener el mercado, y el Estado.

Y los Estados necesitan una economía fuerte para poder disfrutar de un sistema de ingresos (vía impuestos, principalmente IRPF, IS e IVA) para poder seguir invirtiendo en el mal llamado gasto social (educación, I+D+I, renovables…) y seguir así creciendo como país. También los Mercados verían recoger los frutos de un mercado fuerte no ahogado con tanto ajuste y recorte. No obstante, todo ello no será posible hasta que los intereses de unos pocos, aquellos que manejan el Mercado, dejen de estar por encima de los intereses del resto, que no dejan de ser los de la mayoría.

Reflexión sobre la alimentación “dominante”

La reflexión arranca del libro “El hambre que viene” del autor Paul Roberts, que habla de los cambios que se han producido en el sector industrial de la alimentación, desde antaño hasta nuestros días, y reflexiona sobre las consecuencias que esos cambios tienen en la sociedad tal y como hoy la conocemos. El alimento se ha convertido en un producto más del mercado, y se trata y se manipula más allá de su valor nutritivo. Al fin y al cabo, el negocio de la venta de snacks, ofrece unos márgenes relativamenbte altos y unas cifras de facturación muy interesantes desde el punto de vista lucrativo.

“El hambre que viene” del autor Paul Roberts

Lo que está pasando en muchos paises, como China, es que la implantación de estos nuevos productos artificiales propios del primer mundo , esta provocando que la cocina tradicional regional, se esté sustituyendo por una dieta mundializada de alto contenido calórico. Tal y como ha pasado en EEUU y Europa en los años 1980-2011. El uso masivo y abusivo de edulcorantes y aditivos varios, hace que obtengamos unos alimentos mejores en apariencia, pero peores, o cuanto menos dudosos, desde el punto de vista sanitario. Ello, asociado al ritmo de vida sedentario que se extiende y generaliza en nuestra sociedad, hace que surjan las llamadas enfermedades de la opulencia: enfermedades como la obesidad (antes de 1980 se hablaba como mucho de sobrepeso), enfermedades cardiovasculares, diabetes, etc.

Sobre la sociedad del riesgo, debemos hacer referencia a dos conceptos o ideas, que son defendidos, entre otros autores, por el Dr. José Esteve Pardo, profesor de Derecho Administrativo de la UB. Se trata de la distinción del concepto de peligro, de origen natural, del concepto de riesgo, de origen humano. En relación con el tema que nos ocupa, hemos superado el peligro de sufrir una hambruna, una mala cosecha, o lo que se conocia como periodod de vacas flacas. Pero al superar esos peligros con nuestra actividad (tecnologia agropecuaria) hemos creado una serie de riesgos, cuyas dimensiones están aún por determinar. Tenemos exceso de alimentos pero, ¿a qué precio? Muchas de las consecuencias de la utilización de ciertos aditivos y ciertas prácticas no se manifiestan hasta pasado unos años ,y en ocasiones, sigue siendo dificil determinar con exactitud esa relación causal entre el daño producido, y la acción de un determinado producto.

Lo hasta aquí escrito, no es más que una pincelada de los muchos debetes y reflexiones que se pueden extraer de este interesante libro “El hambre que viene” de Paul Roberts, sobre la alimentación “dominante” y la mundialización de una dieta que no es precisamente la mejor de todas.

El Impuesto de Patrimonio como medida populista.

Hace pocos días, el Gobierno del señor Zapatero, aprobó un impuesto retirado años atrás. Se trata del Impuesto de Patrimonio, cuya aprobación en plena carrera a las elecciones, no es más que una muestra de una medida improvisada y populista, por parte del PSOE.

Se trata de una figura un tanto particular, en cuanto a su singularidad, ya que es difícil encontrar un impuesto parecido en los países de nuestro entorno. Sin embargo, se presenta como un remedio eficaz contra la crisis, con el argumento de que es un impuesto que grava a las grandes fortunas. Es fácil sumarse a la consigna de que la crisis, la deben pagar los ricos.

Y con este impuesto, recuperado del baúl de los recuerdos, parece que se puede conseguir algo parecido a que sean los ricos los que paguen la crisis. Efectivamente, los ricos al estar en mejor posición de contribuir con los gastos públicos, deberían ser los que soporten la mayor carga fiscal en aras del interés general. Pero cuidado. Hay muchas formas de que los ricos contribuyan al sostenimiento de las cargas sociales, y sobre todo, a la creación de riqueza. Estoy pensando en creación de empresas, puestos de trabajo, inversiones, etc.

No sólo a través de un Impuesto sobre el Patrimonio, y menos tal y como está configurado actualmente, donde el objetivo sea recaudar sin más, se va a acabar con la crisis. De hecho, el candidato a las elecciones del 20-N, el señor Rubalcaba, ya ha admitido que el impuesto “está mal formulado” y que debe ser objeto de modificación o de sustitución. Sin embargo, mantendrán su vigencia hasta el 2013. Empezamos mal. O tal vez habría que decir, seguimos haciéndolo mal.

El Impuesto de Patrimonio y efecto recaudatorio, de votos por supuesto.

El Impuesto de Patrimonio tiene un efecto recaudatorio claro; su objetivo principal es el de recaudar un puñado de votos. Pero ya hemos visto que con medidas populistas no se dirige un país. Al final, te das cuenta que es contraproducente. Nadie va a confiar en ti, cuando uno de los factores clave para salir de esta crisis, es la confianza.

¿Porqué perjudicar al ahorro? Es un error, ya que otro de los factores clave para superar la crisis, es el ahorro. Estamos hartos de oír que hay que apretarse el cinturón, y de que hay que hacer esfuerzos. Pensaba que con esta expresión se referían al ahorro. Aunque lo único que veo, es que un gobierno que se dice ser socialista, ha llevado a cabo una política de recortes más propios de la “derecha”, y se ha dedicado a desmantelar el estado social.

Sobre esto último, los Gobiernos del PP madrileño y castellano-manchego, y el Gobierno de CIU en Cataluña, tampoco se quedan cortos. Precisamente tocan lo que no hay que tocar, enseñanza y educación. No obstante, me da miedo pensar que la herencia que les han dejado sus antecesores, sea tan traumática que no haya otro remedio a corto-medio plazo. Y por eso, me hago una pregunta: ¿Qué pasará tras las elecciones del 20-N?

Foto: archivo del Eleconomista

Sobre Democracia Real Ya: ¿irás a votar el día de las elecciones?

Lo que aquí se escribe no es más que una simple opinión, como no podría ser de otra manera en un blog donde prima el debate y el intercambio de puntos de vista. A lo largo de esta semana hemos podido ver otra muestra de la indignación de parte de la sociedad respecto al panorama político y socioeconómico actual. Una de las manifestaciones más notorias de ese descontento, han sido las diversas acampadas y manifestaciones, que alrededor de la agrupación “Democracia Real Ya”, se han organizado en diferentes ciudades de España. Todo ello en víspera de unas elecciones municipales y autonómicas importantísimas, debido a la delicada situación de nuestro país.

Efectivamente, hay una serie de problemas que necesitan respuesta y, por lo tanto, resulta lógico que se busquen culpables y responsabilidades sobre los mismos. Sobre todo cuando los principales sospechosos tienen la obligación de resolverlos, y sin embargo parece que no lo hacen. O por lo menos esa es la sensación que de su actitud se desprende. La brecha entre la clase política y los ciudadanos parece que se hace cada vez mayor, ya que las necesidades de éstos no encuentran respuesta en aquellos que en su día fueron elegidos para ello.

La ciudadanía exige responsabilidades

Desde un punto de vista formal, la palabra ciudadano implica que todos somos iguales ante la Ley y que por tanto, tenemos los mismos derechos y obligaciones. El derecho de igualdad es un derecho fundamental, recogido en el art. 14 de la Constitución española del 1978. No obstante, pese a la igualdad formal, existen muchas desigualdades materiales que el Estado, en su faceta de prestacional, debe intentar corregir y solventar en la medida de lo posible, tal y como se desprende del art. 9.2 CE.

Por eso, ante la situación en la que nos encontramos, los ciudadanos exigimos que se trabaje en esa dirección, en la de resolver las necesidades reales de los ciudadanos. La política no debe estar al servicio de unos pocos, para sus beneficios e intereses personales, ya que la política no es sino que el instrumento (potencialmente adecuado) para resolver o gestionar el conflicto social, en un sentido amplio. La ciudadanía exige responsabilidades, y se supone que formalmente está en disposición de hacerlo, pues “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. O al menos eso dice la Carta Magna en su art. 1.2.

¿Quién manda? Si la soberanía reside en el pueblo, se supone que quien dispone de la sociedad son los ciudadanos que la componen. Pero al ver que en la realidad esto no es así ni mucho menos, la gente, entre desánimo y desidia, se hace la siguiente pregunta: ¿Para qué tomarme la molestia de ir a votar un domingo? ¿Qué hacen “ellos” por “nosotros” (como dando por hecho la distinción entre unos y otros, y presuponiendo una brecha insalvable)?

La importancia del voto -VS- ¿Para qué tomarme la molestia de ir a votar un domingo

Pese a que los políticos se alimentan de nuestros votos, también a través de ellos podemos cambiar las cosas. Es la única manera, al menos legalmente y políticamente a día de hoy, que tenemos para expresarnos y conseguir la tan deseada regeneración política. Por eso, pese al evidente y lógico desencanto y rechazo frente a la clase política, es un derecho que tiene una historia, y que debemos ejercer si queremos conseguir que los jugadores de la partida cambien, y jueguen según nuestras reglas. Bueno esto último es más complicado, incluso ocioso. Pero en mi opinión, no ejercer tu derecho a votar, es favorecer a los partidos de siempre, ya que ellos siempre tendrán un número de votos seguros equivalente al número de sus militantes. En suma, no pueden decidir sobre la mayoría de la sociedad, por no haberse tomado la molestia un domingo. ¡Hay que ir a votar!