Geir Haarde, ex primer ministro Islandés condenado por la crisis.

Geir Haarde, tiene el dudoso honor, de ser el primer líder político que ha sido juzgado y condenado en un proceso judicial por no haber actuado de una forma diligente ante la terrible crisis económica que estamos sufriendo desde el año 2007. Para ello, Islandia ha tenido el honor, también dudoso, de inaugurar un Tribunal específico para juzgar a los mandatarios políticos por su actuación durante el desempeño de sus funciones. Se trata del “Landsdómur”, una corte especial que se encarga del conocimiento de procesos que afectan a miembros del Gobierno, creada en el año 1905. El Tribunal lo integran  quince personas: cinco jueces del Tribunal Supremo, un presidente de un tribunal de primera instancia, un catedrático de derecho constitucional y ocho ciudadanos designados cada seis años por el Parlamento.

Es la primera vez que el “Landsdómur” lleva a cabo una actuación, aunque la escasa jurisprudencia de este Tribunal, va tener un valor simbólico importantísimo. Sin duda supone un precedente importantísimo que sería deseable que se extendiera al resto de países europeos. No se trata ahora de hacer una caza de brujas ni de buscar a un cabeza de turco para que recaiga sobre él toda la culpa de la llamada crisis. Hacer esto, sería hacer un ejercicio de reduccionismo muy peligroso y, en definitiva, de engaño a la opinión pública. Son muchas las causas que han provocado la crisis actual.

Geir Haarde, y el valor simbólico de su condena

No obstante, Geir Haarde, el ex primer ministro de Islandia condenado por el “Landsdómur”, no va a tener que cumplir pena ninguna, según he podido leer en el Periódico de Cataluña, y ni tan siquiera va a tener que asumir el coste del procedimiento judicial, cuya cuantía asciende a 24 millones de coronas islandesas (unos 143.000 euros), que sufragará las arcas públicas del Estado islandés. Incluso hay que decir, que ha resultado absuelto de tres de los cuatro cargos que se le imputaban. Por eso decíamos anteriormente, que se trata más bien de un gesto o condena simbólica, aunque en cualquier caso, de una importancia notable.

Los políticos asumen la obligación de llevar a cabo la gestión y dirección de un país o de una determinada administración. Lo que significa que, tienen bajo su responsabilidad, la realización de toda una serie de actuaciones y tareas, que recaen en mayor o menor medida, en unos presupuestos que se han confeccionado con el dinero de todos los ciudadanos, les hayan votado o no. Lo importante de todo esto, es que, lo que exige el ciudadano, es que los políticos sean diligentes en el manejo del dinero de todos, y que asuma la responsabilidad de sus actos. En Islandia se ha juzgado a un político por negligencia en su actuación, y en España se están juzgando a políticos por corrupción. Pero de este tema ya hablaremos más adelante.

Anuncios