Más sobre políticas de ajustes, más sobre el déficit social: sanidad y educación.

Hay autores que se refieren a ello como déficit social. Se trata de todo una serie de factores o elementos que hacen fuerte a un país desde el punto de vista social: educación, I+D+I, sanidad, tecnología… Un conjunto de elementos en los que hay que poner el acento si queremos que nuestra economía sea fuerte, y que no se resienta de este modo en las épocas de vacas flacas.

El presidente del Gobierno español Mariano Rajoy, ha comparecido hoy en una rueda de prensa junto con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, en la que ha dicho que los ajustes en educación y sanidad son “imprescindibles”, ya que “hoy no hay dinero para pagar los servicios públicos”.

Todo ello sumado a otra noticia sobre la subida de las tasas universitarias. Muchos dicen que tenemos exceso de titulados, y que nuestra población activa está sobre cualificada para los puestos de trabajo que desempeñan. Más será que falta trabajo cualificado o de calidad, desde donde se posibilite ofrecer cierto valor añadido a lo que se venda o se produzca. Lo más curioso es que muchos jóvenes opinan que realmente las universidades están masificadas y que puede estudiar en ella cualquiera. Sin embargo, los buenos profesionales nunca sobran y hay que dar la oportunidad a que la potencia se desarrolle en acto.

También hemos podido leer estos días acerca de las nuevas medidas de ajuste en el ámbito sanitario, de las que destacan la introducción del copago farmacéutico en función del nivel de rentas del usuario. Todas estas medidas, siempre acompañadas de la muletilla de que en Europa se paga más, y de que en Europa se han adoptado tales medidas desde hace tiempo y han funcionado bien.

Sin embargo, lo que no ha subido en España a diferencia de Europa, es el poder adquisitivo de los ciudadanos. Tan solo hay que comparar el salario mínimo interprofesional español con el francés, siendo éste último el doble respecto al primero. Tal y como se dijo en el anterior post, hace falta un Mercado fuerte y los salarios son la pieza clave para incrementar el consumo y crear así una economía fuerte en nuestro país. Pero parece que es más importante contentar al FMI de Cristina Lagarde ahogando a la clase media española.

El Impuesto de Patrimonio como medida populista.

Hace pocos días, el Gobierno del señor Zapatero, aprobó un impuesto retirado años atrás. Se trata del Impuesto de Patrimonio, cuya aprobación en plena carrera a las elecciones, no es más que una muestra de una medida improvisada y populista, por parte del PSOE.

Se trata de una figura un tanto particular, en cuanto a su singularidad, ya que es difícil encontrar un impuesto parecido en los países de nuestro entorno. Sin embargo, se presenta como un remedio eficaz contra la crisis, con el argumento de que es un impuesto que grava a las grandes fortunas. Es fácil sumarse a la consigna de que la crisis, la deben pagar los ricos.

Y con este impuesto, recuperado del baúl de los recuerdos, parece que se puede conseguir algo parecido a que sean los ricos los que paguen la crisis. Efectivamente, los ricos al estar en mejor posición de contribuir con los gastos públicos, deberían ser los que soporten la mayor carga fiscal en aras del interés general. Pero cuidado. Hay muchas formas de que los ricos contribuyan al sostenimiento de las cargas sociales, y sobre todo, a la creación de riqueza. Estoy pensando en creación de empresas, puestos de trabajo, inversiones, etc.

No sólo a través de un Impuesto sobre el Patrimonio, y menos tal y como está configurado actualmente, donde el objetivo sea recaudar sin más, se va a acabar con la crisis. De hecho, el candidato a las elecciones del 20-N, el señor Rubalcaba, ya ha admitido que el impuesto “está mal formulado” y que debe ser objeto de modificación o de sustitución. Sin embargo, mantendrán su vigencia hasta el 2013. Empezamos mal. O tal vez habría que decir, seguimos haciéndolo mal.

El Impuesto de Patrimonio y efecto recaudatorio, de votos por supuesto.

El Impuesto de Patrimonio tiene un efecto recaudatorio claro; su objetivo principal es el de recaudar un puñado de votos. Pero ya hemos visto que con medidas populistas no se dirige un país. Al final, te das cuenta que es contraproducente. Nadie va a confiar en ti, cuando uno de los factores clave para salir de esta crisis, es la confianza.

¿Porqué perjudicar al ahorro? Es un error, ya que otro de los factores clave para superar la crisis, es el ahorro. Estamos hartos de oír que hay que apretarse el cinturón, y de que hay que hacer esfuerzos. Pensaba que con esta expresión se referían al ahorro. Aunque lo único que veo, es que un gobierno que se dice ser socialista, ha llevado a cabo una política de recortes más propios de la “derecha”, y se ha dedicado a desmantelar el estado social.

Sobre esto último, los Gobiernos del PP madrileño y castellano-manchego, y el Gobierno de CIU en Cataluña, tampoco se quedan cortos. Precisamente tocan lo que no hay que tocar, enseñanza y educación. No obstante, me da miedo pensar que la herencia que les han dejado sus antecesores, sea tan traumática que no haya otro remedio a corto-medio plazo. Y por eso, me hago una pregunta: ¿Qué pasará tras las elecciones del 20-N?

Foto: archivo del Eleconomista

Tras la sucesión política: problemas y consecuencias

La cuestión sobre la sucesión política, tal y como se ha comentado en anteriores entradas de este blog, y el debate que gira en torno a ella, está presente en muchos titulares de prensa a lo largo de estos días. Muchas son las especulaciones acerca de quién va ser el sucesor del Sr. Zapatero, sí es que finalmente renuncia a la posibilidad de seguir al frente de su partido y presentarse de nuevo a las elecciones.

No obstante, los titulares sobre la sucesión política y el debate sucesorio, dejarán paso a nuevos encabezamientos sobre la situación real económica, en la que se encuentran muchos municipios españoles. La impresión general en España es que estamos en crisis. Sensación que no comparten muchos países de la UE como Alemania o Francia, en los que parece que ésta ya haya pasado, o que al menos pueda hablarse de un período de recuperación. Mientras que en otros países como en Portugal, la situación se presenta como grave y muy complicada, ya que se considera que es un Estado con serios problemas de solvencia. Por lo que las dudas, principal fuente de la desconfianza, surgen acerca de la situación de España. ¿Qué pasará tras la sucesión política? ¿Qué consecuencias o problemas pueden plantarse tras las elecciones?

En Cataluña, tras las elecciones autonómicas del 28 de noviembre, ya se han empezado a aplicar importantes recortes con el objetivo de obtener un reajuste en la economía, y conseguir así reducir el déficit. Y aquí no se trata de políticas de izquierdas o de derechas, sino de gestionar una difícil situación heredada. En épocas de crisis, se hace imperativo apretarse el cinturón, y ahí no caben distinciones ideológicas. Mientras que, en épocas de bonanza económica, es posible aplicar un mayor gasto en la realización de políticas sociales, tal y como corresponde en un estado social como lo es el nuestro. Por lo que no podemos caer en el error de atribuir toda política social a la izquierda, ya que es algo que cualquier partido, independientemente del color o de las siglas que abandere, tiene el deber de realizar, ya que de lo que se trata es de gestionar. Para eso contratamos a nuestros políticos, que firman su contrato a través de nuestro voto.

Tras la sucesión política: la herencia complicada de los ayuntamientos.

Por lo que, la sucesión política municipal tendrá una serie de consecuencias importantes. En el plano político, será una muestra más de la necesidad de un cambio que la ciudadanía reclama, y que sólo puede hacer efectivo, aunque sea de un modo parcialmente satisfactorio, a través de las elecciones. En el plano económico, supondrá una revelación del estado real de algunos ayuntamientos, que están al borde del colapso económico. Los sucesores políticos, primero en las prontas elecciones municipales, y después en las generales, tendrán que hacerse cargo de una herencia un tanto complicada. Por lo que surgirán nuevas dudas, y por lo tanto, se generará incertidumbre, mermando en consecuencia la confianza del Estado español para con sus vecinos. Los herederos políticos (aunque en realidad todos somos herederos de esta situación) deberán actuar y gestionar esta masa para poder reducir el déficit y provocar la recuperación a la crisis.

Por lo que, se hará necesario apretarse el cinturón, y realizar serios recortes, muchos motivados por la crisis, otros tantos provocados por una mala gestión de nuestros actuales representantes, y resolver cuestiones tales como, el adelgazamiento de la administración, racionalización de recursos, eficiencia administrativa… ¿Realmente son necesarios (mantener) más de 8000 municipios? Sin duda son cuestiones de necesaria observancia para poder salir (o al menos afrontar) de esta crisis, que sí en su día fue mundial, ahora podemos decir, que poco a poco se va sectorizando.

La política en la era WEB 2.0

Las nuevas tecnologías han abierto nuevos espacios donde los ciudadanos pueden interactuar de muchas formas, ya sea a través del intercambio de bienes y servicios, dando lugar a un llamado derecho del comercio electrónico, o ya sea a través del intercambio de opiniones, potenciando así del debate.

La era WEB 2.0 en relación con la política, es una novedad para muchos partidos políticos y plataformas ciudadanas, que debe ser tenida en cuenta de una forma especial. Para los partidos tradicionales, se trata de una oportunidad importantísima para renovarse y modernizarse, teniendo en cuenta la presencia de Internet en un alto porcentaje de hogares españoles, y del mundo. Para los partidos pequeños o de nueva formación, supone una herramienta económica para difundir su mensaje, y llegar a un mayor segmento de población. Sobre todo teniendo en cuenta que, un volumen importante de usuarios de internet, responde al perfil de una persona joven que ha crecido con las nuevas tecnologías, y está acostumbrado a buscar respuestas e información, más allá de los medios tradicionales.

La política en la era WEB 2.0: nuevas oportunidades

Son muchos los puntos de acceso de Internet, donde los partidos políticos pueden encontrar una ventana por la que “colarse” en los hogares, universidades y bibliotecas e interactuar con los ciudadanos. Los partidos políticos, van a tener la oportunidad de dar voz a las necesidades de los ciudadanos, a través de foros, páginas web o blogs personales, para llevar a cabo un programa más exigente y satisfactorio para con las necesidades de los ciudadanos. Son muchos los políticos que se han sumado al carro de las redes sociales y las nuevas tecnologías, y tienen su propia página web o blog personal. En éstos, los políticos tienen la oportunidad de “vender” la información de su partido, así como de presentar su propuesta. Lo más importante, sobre todo en los blogs, es que suelen contener la opción de dejar un comentario, por lo que se puede crear un interesante debate sobre de una determinada cuestión.

Por lo que la era WEB 2.0 en relación con la política, ofrece una serie de herramientas que implican nuevas oportunidades, para mantener un mensaje político, más allá del momento de las elecciones. Por tanto, la nueva clase política debe cumplir con un electorado cada vez más informado y cada vez más exigente, que incluso se puede traducir en una nueva fuerza de oposición, muy potente. Ya no basta con ir de compras o vendiendo una determinada imagen y/o mensaje en el momento de las elecciones. Sino que el político debe mantener una cierta fidelidad con sus “clientes”, quienes han confiado en un determinado programa a través del voto. A veces parece que la relación político-ciudadano sólo se base en eso, cuando lo importante son los intereses representados y satisfechos. Pero, en cualquier caso, no hay duda que la era WEB 2.0 en relación con la política puede tener unos efectos muy positivos para con los ciudadanos.

La política en la era WEB 2.0: los políticos y sus blogs.

Son muchos los portales de Internet que permiten a cualquier ciudadano crear un Blog de forma gratuita, para poder compartir información de forma abierta sobre un determinado tema. Además, gracias a la interacción de los ciudadanos a través de los blogs, se pueden intercambiar ideas, así como generar interesantes debates, acerca de un determinado asunto. Es fácil imaginarlo, por ejemplo en un blog sobre cocina, en el que el autor y los colaboradores, intercambian y comparten con todo el mundo, sus recetas y trucos culinarios. Se trata de una fuente importante de información, sobre todo porque suele ser una información basada en la experiencia y en la opinión.

Algunos políticos han sabido ver el potencial de los blogs y del WEB 2.0 en relación con la política, y se han sumado al carro de la creación de páginas personales. En ellas, el ciudadano va a poder encontrar una información valiosa y sobre todo va a poder conocer la opinión de un determinado personaje de la política. Además, va a poder dejar un comentario, que puede ser visible por todo el mundo. En definitiva, el blog personal va ser una herramienta muy importante, donde el político demuestre que la opinión del ciudadano es importante, así como una imagen cercana para con sus electores en particular, y los ciudadanos en general.

Se trata de generar confianza en los ciudadanos, y de mostrar la imagen de una persona comprometida, que trabaja al servicio de los ciudadanos, ofreciéndoles la oportunidad de opinar sobre determinados asuntos, más allá del momento de las elecciones.

La regeneración política. La emancipación de la brecha entre la clase política y la sociedad.

¿Se está produciendo una regeneración política en España? Es una pregunta que no me veo capaz de responder con total seguridad, ya que es algo que sólo el tiempo nos lo dirá. Sin embargo, es una pregunta que lanzo al aire para que todo aquel que esté interesado pueda intentar responder para debatir sobre el tema. No obstante, gran parte de los ciudadanos consideran que existe una brecha importante entre la clase política y ellos, que sólo se reduce o se intenta disimular, cuando estamos en período de campaña electoral. Lo vimos en las pasadas elecciones del Parlament de Cataluña, y lo veremos de nuevo en las elecciones municipales de mayo.

En los últimos años, hemos sido testigos de la aparición de nuevas fuerzas políticas que han sido capaces de obtener representación parlamentaria, como puede ser Ciudadanos-Partido de la ciudadanía (C’s), Unión Progreso y Democracia (UPyD) y Solidaridad catalana por la independencia (SI), que reflejan posiblemente un cambio en el espectro político. Siempre surgen nuevos partidos semanas antes de las elecciones, y muchos llevan años de militancia. Pero son pocos los que han conseguido alcanzar un número de votos considerable como para obtener escaños y representación en las cámaras. Incluso C’s, ha conseguido un hito histórico en la democracia actual, que es ser un partido de nueva creación que obtiene representación parlamentaria por dos veces consecutivas.

Sin duda, sin entrar a valorar las ideologías concretas de ninguna formación, se trata de un reflejo importante en cuanto al deseo de los ciudadanos de buscar nuevas alternativas con la esperanza de ver reflejadas sus necesidades, o al menos protestar contra el status quo político de legislaturas anteriores. El peso de los partidos tradicionales sigue siendo notable. Pero tal vez dentro de dos o tres legislaturas, las nuevas formaciones (y otras que surjan o adquieran mayor notoriedad próximamente) ocupen una posición de contrapesos y desequilibren la balanza política en detrimento de los, actualmente, principales partidos, en aras de un mayor acercamiento de los ciudadanos a la clase política.

En este reequilibrio o reajuste de la balanza política, van a tener una incidencia muy intensa las nuevas tecnologías. Son ya muchos los que se han sumado al carro de las redes sociales y las nuevas tecnologías y, seguramente, esa será la nueva tendencia a partir de ahora. No es extraño encontrar a numerosos políticos o militantes que están al frente de una cuenta en Facebook, Twitter o Flickr, o dedicando notables esfuerzos en blogs personales, para generar opinión, y difundir su mensaje e ideario. Por eso, los encargados de las relaciones públicas y comunicación de un determinado partido, van a tener a partir de ahora una importancia mayúscula. Van a tener que trabajar en esa dirección, aprovechando todas las posibilidades que las nuevas tecnologías puedan ofrecer. Además, una ventaja de la utilización de estos medios para comunicar un ideario o mensaje, sobre todo para el ciudadano, es que resulta relativamente económico. Por lo que, las nuevas formaciones políticas van a tener más posibilidades (aunque no hasta llegar al equilibrio que sería deseable) para presentar su mensaje con un mayor radio de difusión, sin que eso suponga un coste excesivo, pudiendo competir con partidos más grandes. Y el ciudadano va a tener la posibilidad de seguir más de cerca el panorama político del momento, y comparar cual es para él la mejor oferta u opción de cara a unas elecciones.

En definitiva, las circunstancias del momento exigen nuevas formas de hacer política y de aprovechar al máximo todos los espacios que las nuevas tecnologías ponen a disposición de los ciudadanos y los partidos políticos, para conseguir acercar las necesidades reales de aquéllos, a las propuestas y actuaciones de éstos.

Medidas Anti petróleo: reducción de los vehículos en circulación.

El Derecho, por norma, es una realidad dinámica y está sujeta a continuos cambios y correcciones, para intentar adaptarse a las necesidades sociales del momento. Muchos de esos cambios responden a la coyuntura económica, como la entrada en vigor de la limitación de velocidad a 110 Km/hora en las autovías y autopistas, entre otras medidas.  Éstas tienen el objetivo de intentar reducir el consumo de energía, sobre todo por la subida de precios que está sufriendo España, a causa de las revueltas que están teniendo lugar en el Libia, país del cual dependemos, y mucho, petrolíferamente hablando.

No es extraño encontrar titulares en la prensa, que traten sobre el cambio climático, la necesidad de reducir el consumo energético, y el número elevado de vehículos que circulan hoy por nuestras carreteras y ciudades. Tampoco debe extrañar que uno de los objetivos que aparecen recogidos en las agendas de nuestros políticos, sea precisamente la adopción de una serie de medidas intencionalmente correctoras, para reducir el número de vehículos en circulación. Estos días hemos podido leer en la prensa muchas ideas al respecto, como la implantación de una medida para sustituir una gran cantidad de neumáticos viejos, por unos nuevos con un menor coeficiente de fricción y más ecológicos, el aumento de las zonas de estacionamiento de pago en las ciudades (zona verde y zona azul), la reducción de un 5% en el precio de las tarifas de los transportes públicos, la sustitución de las unidades de alumbrado por otras de bajo consumo, etc.

Se trata de una cuestión compleja, porque quien decide coger el coche para desplazarse es porque, seguramente, no tiene otra alternativa de transporte mejor. Las medidas citadas en el párrafo anterior, son sólo, posiblemente, parcialmente satisfactorias. Quien vive en una gran ciudad como Barcelona, y trabaja en la misma, es muy probable que utilice el transporte público para desplazarse. Pero quien vive fuera de la ciudad, en cualquiera de los pueblos del Baix Llobregat, o incluso aún más lejos, muchas veces no encuentra una alternativa de transporte para acudir a su puesto de trabajo. Además, muchas medidas que pueden favorecer a los ciudadanos de la condal, pueden suponer un grave perjuicio para quienes vienen de fuera a trabajar, ya que no tienen otro remedio que pagar. Ya sea, por dejar su coche en la calle, con un límite de dos horas a un precio abusivo, teniendo en cuenta que se trataría de un gato diario y que ya se paga un impuesto de circulación, de matriculación, etc. Ya sea, por alquilar o comprar una plaza de parking.

Es quizás en ese sector de población, en dónde se tendrían que centran próximas medidas con carácter de urgencia (pero no con las prisas que van en detrimento de la calidad de la medida), buscando alternativas al transporte privado. La principal alternativa es el transporte público, así que deberían ser los ayuntamientos de los pueblos periféricos a las grandes ciudades, los encargados de llevar a cabo un estudio para implantar nuevas líneas de autobuses o autocares, a precios públicos, y mejorar las frecuencias de las ya existentes. También se debería estudiar la posibilidad de premiar a las empresas privadas que dispongan de un servicio mínimo de autocares para sus empleados (como ya lo hacen con gran acierto muchas) a través de subvenciones o con algún tipo de ventaja fiscal. ¿Qué tal una rebaja fiscal en el impuesto de carburantes para este tipo de vehículos, que se destinan al transporte de viajeros, ya sea, como servicio público, o como iniciativa privada a través de las empresas? La gran mayoría de vehículos que colapsan las entradas y salidas de las ciudades en horas punta, transportan a un solo viajero. De modo que si se consigue que las principales empresas y fábricas configuren además un sistema de transporte privado, que sea utilizado por al menos un 20% de la plantilla, los beneficios sociales serían mayúsculos.

Se trata en términos económicos o hecendísticos, de gestionar las externalidades positivas y negativas, que una determinada conducta o producto produce o repercute en la sociedad, a través de medidas de intervención por parte del Gobierno. La idea de intervención puede causar reparos y puede resultar incluso bastante incómodo, si tenemos en cuenta que nuestro sistema económico se basa en el capitalismo. No obstante, asistimos activa o pasivamente a numerosas medidas de intervención, ya sea a modo de restricciones (como es la reducción de los límites de velocidad), ya sea a modo de impulsos y ayudas. En cualquier caso correcciones que bien gestionadas pueden suponer unos beneficios considerables a la sociedad, pero que mal llevadas genera rechazo y desconfianza hacia las instancias políticas. Uno de los argumentos que existen en contra de estas nuevas medidas proahorradoras, es que subyace un interés recaudatorio por parte de la Administración, por medio de la sanción.

En cualquier caso, ese es el objetivo del Derecho y de la política, la satisfacción de las necesidades de los ciudadanos. El problema es que muchas veces, las ciudadanos perciben una brecha insalvable entre la clase política y ellos (que solo se reduce cuando estamos en campaña electoral), y que sus necesidades no son resueltas, ni tienen la oportunidad de expresarse para poner de manifiesto sus opciones. Es quizás ahí dónde radique buena parte de la solución, ya que, en un buen acuerdo (y se supone que existe un acuerdo entre la clase política y los ciudadanos, al menos formalmente) los intereses de ambas partes deben quedar altamente reflejados. Sin llegar a constituir una democracia directa, si que se deberían buscar mecanismos (tal vez aprovechando las nuevas tecnologías) para recoger las voces de los ciudadanos sobre determinados asuntos, con el objetivo de adoptar unas medidas más satisfactorias.